Hacer testamento en ocasiones  es un pensamiento que nos incomoda, lo vamos aplazando, sentimos inseguridad, creemos que es muy caro o sencillamente no somos conscientes, de verdad, de verdad, de que al final todos vamos a morir. Y como esto, si o si, va a ocurrir, sería conveniente que dedicáramos unos minutos a “organizar” ese futuro.

Hacer testamento es muy barato: hay que ir a la notaria y pagar unos 50 euros para que el notario recoja en un documento público quienes van a recibir aquello que nosotros tanto apreciamos. Así de sencillo y de económico es.

Qué ocurre si no hacemos testamento? Pues que nuestros herederos forzosos correrán con el gasto de hacer la declaración de herederos y se repartirán el pastel a partes iguales. Nos gusten o no nuestros herederos forzosos, así será. No habremos elegido a quien queremos dejar una parte de nuestra herencia o sencillamente quien se quedara con nuestros libros o nuestras joyas.

Pero no solo eso. En un testamento una persona divorciada con hijos menores puede decidir quién administrara la herencia de sus pequeños y evitar que lo haga su manirroto ex cónyuge. Podemos decidir reconocer paternidades ocultas. Podemos establecer régimen de visitas con parientes o allegados respecto de nuestros menores, podemos evitar que un tutor legal perjudique los intereses de un incapaz, podemos nombrar a las personas que queremos desheredar y los motivos, etc.

Tenemos la oportunidad de otorgar un documento público, que se mantendrá en secreto hasta nuestra muerte y elegir a las personas que disfrutaran de aquello que exista cuando llegue la hora y la proporción en que se llevara a cabo, salvando las legalidades correspondientes y proteger los intereses de los menores o incapaces.

El testamento es el documento más libre que existe en derecho. Busca la información legal que te permita tomas decisiones acertadas.  A qué esperas?  Otórgalo!

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